En el artículo anterior comentamos qué es exactamente lo que miden las pulseras de sueño y en que se basan para distinguir nuestras fases de sueño. Como resumen, la pulsera interpreta nuestros cambios de postura en la cama como sueño profundo, y los momentos en los que no nos movemos como sueño REM. Como también comentamos, esto no es necesariamente así en todas las personas, los ancianos tienden a moverse menos en la cama que los jóvenes, lo que provocaría que una pulsera de sueño no analizara bien los resultados en estos casos. Además, existen trastornos de sueño que también afectan a la medición.

Antes de hablar de algunos de estos trastornos, es importante aclarar algo: la mayoría de las pulseras de sueño son poco precisas, y no son fiables para un diagnóstico correcto. Si crees que tienes un trastorno de sueño, lo mejor que puedes hacer es acudir a tu médico para que te mande una prueba de sueño real, con EEG para distinguir bien las fases. Lo que vamos a hacer en esta parte del artículo es aprovechar el concepto de la pulsera de sueño para aprender un poco más sobre diferentes trastornos. Una pulsera no es un médico, y de hecho, falta mucho para que lo sea, ya que mide solamente movimiento.

Así pues, con todo lo que hemos aprendido vayamos al punto importante: ¿Cómo interpreto lo que veo en el análisis?

Casi todas las pulseras de sueño y sus respectivas aplicaciones dan sus resultados en forma de gráfica, indicando la fase de sueño en cada momento de la noche. Estas gráficas tratan de ser similares a las que se obtienen en la unidad de sueño del hospital, llamadas hipnogramas.

Según la teoría, el sueño ideal de un paciente debería ser algo así:

hipnograma1
Hipnograma de una fase de sueño ideal.

Aunque claro, esa es la teoría. Cuando conectamos el EEG a un paciente normalmente se producen interferencias debido a los cambios de postura, hay momentos que se despiertan por el nerviosismo de estar en el hospital, e incluso existen pacientes con ondas cerebrales difíciles de interpretar, por lo que acabamos obteniendo algo más parecido a esto.

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Hipnograma real de un paciente en una unidad de sueño.

Los resultados de la unidad de sueño del hospital se apoyan principalmente en la actividad cerebral medida por el EEG, pero también se utiliza una cámara de vídeo que ayude en caso de que una parte del registro sea difícil de interpretar. Esto pasa especialmente en la fase REM, en la cual el cerebro tiene una actividad rápida muy similar a la de un paciente despierto, por lo que los médicos usan el vídeo para comprobar si el paciente sigue dormido.

Normalmente los resultados de la pulsera o de la aplicación están algo alejados de la realidad, y en algunos casos se hayan modificados para que se parezcan más a un registro real de sueño. Eso no significa que no sea útil, ya que aunque no podamos fiarnos de las fases de sueño que aparecen, sí podemos usarlo para estimar la calidad de nuestro sueño. Si nuestro sueño está muy alejado de lo que resulta normal, eso indica que ni los algoritmos de la pulsera han logrado “traducir” ese patrón de sueño como algo natural.

De este modo, un ciclo de sueño normal debe parecer algo similar a esto:

hipno_normal
Hipnograma de mi pulsera de sueño en un paciente sano.

Como dijimos, normalmente alternamos entre sueño ligero y profundo. A lo largo de la noche las fases de sueño profundo son cada vez más cortas hasta tener un sueño ligero más prolongado que dura hasta despertar.

Curiosamente, ese registro no es mío. Cuando yo me pongo la misma pulsera la mayoría de noches obtengo algo similar a esto:

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Hipnograma de mi pulsera en un paciente con apnea de sueño.

La pulsera interpreta la mayor parte de mi sueño como ligero, debido a que sufro uno de los trastornos de sueño más comunes: la apnea de sueño. En la apnea de sueño, el paciente no puede llegar a sueño profundo con facilidad, ya que cada vez que llega al mismo su respiración se bloquea y vuelve al sueño ligero. La apnea del sueño es un síntoma provocado por muchos factores, desde el sobrepeso hasta la propia anatomía de la garganta y, aunque existe una operación no es efectiva en todos los casos. Normalmente la gente con apnea del sueño no es consciente de su condición hasta que comparte cama con alguien, ya que tienen un tipo de ronquido muy peculiar: irregular y entrecortado, con la respiración ahogada en ciertos momentos (que son precisamente cuando llegan a sueño profundo). La gente con apnea de sueño puede mejorar sus síntomas bajando de peso, llevando una vida sana y siguiendo algunos trucos para aumentar la capacidad respiratoria durante el sueño, como dormir de lado o usar tiras anti-ronquido. También en caso de tener mucosidad por resfriado o alergia, esta puede acumularse en la tráquea mientras dormimos con la boca abierta y producir una apnea de sueño intermitente (que es lo que me sucede por culpa de la alergia).

Otro posible problema que se ve en un registro como éste:

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Hipnograma con un periodo de despertar en mitad de la noche (en naranja).

Esta pulsera en concreto pinta de color naranja los periodos de tiempo en los que nos hemos despertado, que se distinguen del resto por el tipo de movimiento y la postura de nuestros brazos. Si nos creemos los datos de la pulsera debemos comprobar la duración. Si es de menos de 2-3 minutos es un microdespertar, un fenómeno que sucede habitualmente durante el sueño, en el cual nos despertamos, damos varias vueltas en la cama y seguimos durmiendo. Si no recuerdas ese microdespertar es normal, nadie lo hace. Es tan breve que no llega a formar parte de nuestros recuerdos de la noche.

Si el periodo de despertar es mucho más largo, aproximadamente unos 20 minutos (y no recordamos nada), probablemente seamos sonámbulos. El sonambulismo ocurre durante la fase de sueño profundo, en la que el cuerpo no se encuentra paralizado. Los sonámbulos suelen levantarse para llevar a cabo alguna acción repetitiva y simple que tienen en su cabeza, como ordenar cosas o bajar la basura. No es realmente la representación de un sueño, ya que los sonámbulos pueden interaccionar con su entorno esquivando objetos o abriendo puertas, e incluso son capaces de mantener una conversación algo coherente. Realmente no existe peligro alguno en despertar a un sonámbulo (más allá de la desorientación del sujeto) pero no son fáciles de despertar ya que se encuentran en la fase de sueño profundo, por lo que la mejor solución si nos encontramos con un sonámbulo es llevarle de manera calmada a la cama y tumbarle, haciendo que vuelva a “dormirse”.

Si eres sonámbulo no te preocupes, un porcentaje importante de la población lo es en algún momento de su vida. Cuando estás sonámbulo sigues ciertos mecanismos de preservación que impiden que te puedas hacer daño, salvo de manera completamente accidental. De hecho, las estadísticas muestran que los que las agresiones más comunes en casos de sonambulismo son hacia las personas que intentan despertarlo, que acaban viéndose arrastradas a una pelea (como hemos dicho antes, hay que llevar al sonámbulo a la cama de manera CALMADA, no forzada).

Por último, pueden darse casos de demasiado sueño profundo:

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Hipnograma de paciente con sueño de mala calidad.

Esto sucede cuando nos movemos mucho en la cama y pasamos la noche dando vueltas, pero no precisamente despiertos. En algunas personas si la calidad del sueño es mala y tiene las fases del sueño demasiado inestables sucede esto (para castigo de su compañero de cama).

Hay muchos factores que empeoran nuestro sueño nocturno, aunque los dos factores principales suelen ser el estrés y el alcohol. Aunque nos durmamos antes, bajo efectos del alcohol, el sueño es mucho menos reparador.

Conclusión para llevarse a casa: una pulsera es solo una pulsera.

Todas estas interpretaciones de los datos de la pulsera pierden su significado si cuestionamos la exactitud de los mismos. Con las pulseras actuales (incluso las caras) es imposible diagnosticar ninguna de estos trastornos, solo nos ayudarían a pensar en la posibilidad de que a lo mejor tenemos un trastorno de sueño. También puede darse el caso contrario, en el que la pulsera se “invente” resultados correctos y este ocultando un auténtico trastorno del sueño.

El mejor diagnóstico casero para saber si ir o no al hospital por un problema de sueño somos nosotros mismos y nuestra pareja de cama. Si escuchamos comentarios extraños sobre nuestra manera de respirar al dormir, nuestros pataleos repentinos e incluso algún grito a cierta hora de la noche, entonces debemos plantearnos la posibilidad de que tengamos algún problema.

También si notas que estas mucho más cansado de lo que deberías aunque duermas lo suficiente, te cuesta concentrarte a lo largo del día a pesar de dormir todas las horas que quieras, o notas que te cuesta conciliar el sueño durante la mayor parte de los días sin un motivo concreto, también puedes que sufras un trastorno de sueño.

En todos estos casos lo mejor que puedes hacer es acudir a tu medico y pasar la noche (literalmente) en alguna sala del hospital. Existen tratamientos para la mayoría de estos trastornos, y son fáciles de diagnosticar, pero lo difícil es hacer que los mismos pacientes se den cuenta inicialmente de que tienen un problema.

Así que en resumen, si tienes problemas de sueño no compres ninguna pulsera y visita al médico. Su opinión es mucho mejor que mil pulseras cuantificadoras.

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